Pero, desde la caída del hombre en el Jardín de Edén, respondemos a esta pregunta con egoísmo, enfocándose cada quien en su propio objetivo y razón de ser, creyendo que todo gira en nuestro derredor, con una visión humanista egocéntrica. Sin embargo, la respuesta verdadera está a nuestro alcance cuando entendemos el Propósito eterno de Dios, que trasciende los movimientos de justicia social, la compasión por los necesitados y las misiones. Se trata de buscar la comunión de la humanidad, con amor e intimidad. En este camino espiritual comenzaremos a discernir el propósito de nuestras vidas. El misterio revelado nos lleva a un entendimiento profundo del plan eterno de Dios: el Propósito es traer a la humanidad a una comunión, amor e intimidad con Jesús, así como el Padre disfrutó con el Hijo en la eternidad pasada. Este es el Propósito eterno. Jesucristo es el centro del Propósito eterno de Dios.
Páginas: 144
ISBN : 9789875577107





